Noticia
27 de marzo de 2008
Realmadrid.com
Se cumplen tres años desde aquel histórico triple de Alberto Herreros que le otorgó al Real Madrid el título de la Liga ACB. Fui su última canasta, la que ponía fin a una inmaculada trayectoria profesional con la que se situó en la elite del baloncesto europeo. Pasado el tiempo, Herreros escribe en Realmadrid.com un interesante artículo en el que rememora aquella acción que le cambió la vida, porque determinó su camino. Ahora lo vive desde los despachos, aunque igualmente ligado al deporte que tanto ama: el baloncesto.
Si, han pasado tres años desde aquella jugada, la última canasta de mi carrera deportiva.
Por muchas razones, jamás podré olvidar esa imagen: por cómo se produjo, por el momento en el que se llevó a cabo y, sobre todo, por lo que significó. Al final, ese triple le dió un título de Liga ACB al Real Madrid que llevaba mucho tiempo intentando conseguir. El Playoff frente al TAU fue muy igualado y todo se decidió en los últimos segundos. Si, ahora pienso que tuve una gran suerte al meterla.
Pasado el tiempo, puedo confesar que salté a la pista bastante mosqueado. ¿La razón? Porque viví prácticamente todo el partido desde el banquillo. Solo jugué los tres últimos minutos… y fue todo muy rápido. El partido parecía perdido, pero empezamos a creer en la remontada cuando ellos cometieron tres pérdidas de balón prácticamente seguidas. Les cogimos, y llegamos con opciones de ganar hasta la última posesión. Quedaban trece segundos y estaba convencido de que si en algún momento de ese intervalo de tiempo me llegaba el balón, lo iba a tirar, estaba convencidísimo. Tuve la suerte de lanzarlo… Y de que entrara.
En ese momento no piensas nada, pero cuando vi cómo salía el balón de mis manos, sabía que iba dentro. No me dio tiempo prácticamente ni a celebrarlo, porque me fui directamente a defender a Macijauskas pensando “lo meterá otro, pero tú no lo metes”.
No se si me hubiera retirado de no haber entrado aquel triple. No parecía lógico poner punto y final a una carrera deportiva tan larga habiendo fallado el triple que le daba a tu equipo la victoria. Por eso digo que me cambió la vida, porque fue mi última acción como jugador profesional. Y me fui con un gran sabor de boca.
Fue mi momento más feliz y emotivo. Metí la canasta decisiva que le otorgaba un titulo importante al Real Madrid, es la escena soñada por cualquier deportista. Todavía hay aficionados que me lo recuerdan cada día por la calle.
Aún sigo teniendo muchas ganas de jugar, aunque no tanto de entrenar. Tengo “mono” cuando veo partidos importantes en Playoff o en la Copa del Rey. En esos momentos daría dinero por estar donde están los jugadores del Real Madrid. Pero ya es tarde. Aquella canasta cambió mi vida.
Alberto Herreros