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02 de junio de 2008
Realmadrid.com
Ahora que echo la vista atrás y hago balance de lo que ha sido la temporada creo sinceramente que hay que estar satisfecho. La pretemporada no fue fácil pero nosotros sabíamos que ese todavía no era el equipo. Convenía recordar que era nuestro primer año de trabajo aquí, un cuerpo técnico nuevo con una plantilla muy renovada, casi nueva. Además, había que cambiar la idea de fútbol que imperaba en el club el año pasado y todo eso no era tarea fácil. A Bernardo, como todo el mundo sabe, le gusta practicar un fútbol moderno y ofensivo, y eso había que implantarlo en un equipo que no estaba acostumbrado últimamente a esa forma de jugar. Entiendo que se ha conseguido y ese precisamente ha sido el mayor logro.
Comenzamos la liga muy bien y la hemos terminado muy bien y eso, para mí es hacer una gran temporada. El 0-5 de Villarreal nos marcó el camino, a partir de ahí y hasta finales de enero el equipo mantuvo una línea muy regular, apareció siempre bien plantado, concentrado y muy solidario en el trabajo. Hemos tenido momentos preciosos. La victoria en el Camp Nou fue inolvidable, dimos un golpe de autoridad en Barcelona, no sólo por la victoria sino por la forma de ganar. Aquel partido confirmó la tendencia de un equipo seguro de sí mismo, con mecanismos defensivos bien asumidos. Ésa ha sido la clave en muchos duelos fuera de casa. Lejos del Bernabéu hemos ganado a casi todos los rivales que podían aspirar a disputarnos el título y eso se consigue construyendo las bases desde atrás, con una defensa fuerte, solidaria y comprometida.
La calidad arriba hizo el resto en esos partidos, como el 1-5 al Valencia, el 0-1 en Bilbao, el 0-2 al Atlético o ese 0-1 al Barça que nos dejó con una diferencia de siete puntos y, sobre todo, con una red de seguridad mental. El equipo se sentía líder y el Barça impotente comenzó a pensar que sería difícil alcanzarnos. Tras una primera vuelta espectacular perdimos algunos partidos en febrero y marzo y quedamos fuera de la Champions ante la Roma, partido al que llegamos en las peores condiciones físicas por culpa de lesiones. Fue una etapa complicada, el equipo mejoraba en aspectos como la iniciativa en el juego o la posesión del balón, estaba dando pasos hacía adelante, pero con menos ocasiones que antes, los equipos nos hacían mucho daño.
Luego llegó, para mí, el punto de inflexión de la temporada, el 2-3 contra el Valencia. En ese partido el equipo hizo todo lo necesario para ganar. Quisimos cambiar el empate y nos encontramos con una derrota inesperada. El punto habría venido bien, pero la filosofía del Madrid no invita a pensar en un empate como algo positivo. Algunos aprovecharon para machacarnos contando cosas tergiversadas, pero nosotros no dudamos y mantuvimos nuestro estilo.
En la semana siguiente hablamos mucho con los jugadores. Les pusimos videos con los errores cometidos, especialmente de la desatención defensiva que condujo a la derrota. Todos asumieron que no había reproche ni castigo, sino búsqueda de soluciones. Los más veteranos aportaron su experiencia y en el vestuario sólo había compromiso. En la jornada siguiente ante todo un Sevilla ganamos, convencimos y recuperamos la seguridad. Pocas veces una derrota pudo ser tan positiva. De hay en adelante el equipo se unió más, como en Santander donde el 0-2 nos hizo sentirnos Campeones, pero había que refrendarlo en las siguientes jornadas hasta el partido épico de Pamplona.
Creo sinceramente que analizando la temporada, a mí que me gustan las estadísticas, es para sentirse satisfechos. Hemos sido el equipo que más partidos ha ganado, 27 con 85 puntos. El equipo más realizador con 84 goles y el menos goleado con 36. El primero en asistencias y en asistencias de gol, el primero en posesión en balón, el primero, y muy importante porque indica la implicación colectiva del grupo, en balones recuperados. El primero y también muy importante, porque ha habido equipos todo el año presumiendo de su potencial a balón parado, en goles marcados en jugadas de estrategia. En este sentido también hemos mejorado mucho porque tradicionalmente el Madrid era un equipo que encajaba muchos goles a balón parado, y esta temporada hemos sido los terceros que menos goles han encajado de esta forma. Y para mí un dato que me hace sentir muy orgulloso de esta plantilla y de su implicación es que hemos sido el primer equipo en goles marcados por jugadores que salían suplentes, un total de 15 tantos.
Con todos estos datos y alguno más, es por lo que decía antes que hay que sentirse satisfechos por la gran temporada realizada, y son la base en la que tendremos que apoyarnos de cara a la próxima temporada, donde asumiremos el reto de mejorar lo realizado ésta. Mi enhorabuena a toda la familia madridista por la consecución de la 31 Liga. ¡Hala Madrid!
Manuel Ruiz debutó como jugador en el Xérez en la temporada 1979/80, donde permaneció hasta su traspaso al Real Zaragoza tres años después. El actual segundo entrenador del Real Madrid también comenzó en el club andaluz su etapa como miembro del cuerpo técnico. Manuel Ruíz estuvo siete temporadas en el Xérez y logró por ejemplo el último ascenso del equipo a la División de Plata.
Lleva seis años siendo la mano derecha de Bernd Schuster. Con él ha crecido en Xerez, Levante y Getafe. Es el nuevo encargado de las jugadas de estrategia y el pormenorizado análisis del rival. Para ello ve tres horas al día de vídeo. Un estudioso.