27/05/2008
Laura Navas
Está feliz. Relajado. Y sigue disfrutando del título de Liga conquistado el 4 de mayo en Pamplona y dedicado a la afición con una goleada ante el Levante el día en el que el Campeonato echaba el cierre a la campaña 2007-08 en el Santiago Bernabéu. Bernd Schuster reconoce que ni en sueños había imaginado un estreno como este en el banquillo del Real Madrid, pero le entrega todo el mérito a sus jugadores: “todos los que han pisado el campo han trabajado, han luchado y han buscado la victoria hasta el último minuto”. Al recordar su momento más dulce de la temporada, lejos de hablar de celebraciones, sigue destacando el fútbol del equipo. ¿El más triste? “Aquel partido ante la Roma…”
SCHUSTER: LOS RETOS DEL PRÓXIMO AÑO (II)
¿Con ganas ya de que lleguen las merecidas vacaciones?
Por un lado sí. Por otro, en las últimas semanas, tras ganar el título de Liga, me hubiera gustado que tardara lo más posible para tener tiempo de disfrutar. Pero está bien así, también hace falta relajarse y descansar aunque algunos tienen que trabajar ahora para la Eurocopa.
Porque aunque algunos piensen que esta Liga ha sido un paseo, lo cierto es que ha sido larga y ha habido que trabajar muy duro.
Sí, eso siempre. Un título de Liga son 38 partidos. Hay que jugarlos todos y sabiendo además que para la mayoría de equipos, si no para todos, jugar contra el Real Madrid es una motivación muy especial. Eso ya por sí solo requiere un trabajo muy grande. Aparte, desde la segunda jornada hemos sido líderes en solitario hasta el último día y eso requiere un esfuerzo grandísimo.
Con el título en casa y las celebraciones acabadas, ¿qué balance hace Schuster en frío de esta temporada?
Es bastante fácil. Creo que hemos formado un equipo nuevo, con un entrenador nuevo y bastantes jugadores fichados el año pasado que tenían que adaptarse a lo que es el Real Madrid y a la filosofía del entrenador, algo que también han tenido que hacer los jugadores que ya estaban aquí… Es normal que haya habido altibajos en la temporada donde el equipo no funciona a veces como uno quiere. La diferencia de filosofía respecto al año pasado y este también era bastante grande en lo que se refiere al fútbol. Había que acostumbrarse lo más rápido posible porque aquí no tenemos tiempo para pensar vamos a esperar un año o dos hasta que funcione el equipo.
¿Esa buena adaptación ha sido una de las claves principales?
Sí, sin duda. Los jugadores nuevos se han adaptado bastante bien, nos han ayudado muchísimo y creo que se ha formado un equipo que se ha ganado el respeto. Y sobre todo siempre con el mono de trabajo puesto. En este equipo, todos los que han pisado el campo han trabajado y han luchado. No sólo querían jugar al tiki-taka, también han sudado la camiseta, hasta en los partidos en los que hemos perdido. Yo también me acuerdo mucho de esos partidos. No sólo cuando ganas, sino también cuando pierdes. El equipo ha luchado y ha buscado la victoria hasta el último momento. Esos son aspectos muy positivos. También se aprenden muchas cosas cuando sabes que tienes otro año para mejorar esos detalles.
¿Soñó en algún momento que todo saldría así de bien?
Era difícil pensar algo así en un principio. Sabía que algún título tenía que caer porque las exigencias son muy grandes, y más después de conquistar la Liga el año pasado, aunque yo dije que era muy positivo para todos para quitarnos un poco esa presión. Se sabe que en un equipo tan grande como el Real Madrid estar un par de años sin conseguir títulos se traduce en que la gente se pone nerviosa y hay menos paciencia. Creo que eso fue muy positivo para nuestro trabajo. Sin duda, en principio no sabes nunca como puede salir. Yo sabía que íbamos a pelear por todo. También para mí era importante vivir una temporada como esta, en la que hasta Navidad juegas un partido cada tres días, y todos importantes. Fue una experiencia muy buena. Sabía que algún título íbamos a ganar. Al final ha sido el título de Liga que creo que es de los más importantes.
¿Qué quería darle Schuster a este Real Madrid? ¿Lo ha conseguido?
Quería dos cosas muy importantes para mí. Lo primero dar una cierta libertad a todos los jugadores para que ellos saquen de dentro todo lo que tienen, no obligarles a hacer una cosa muy especial. Creo que limitar a un jugador es lo peor que puedes hacer, así que quería darle libertad a cada uno en su posición, pero sabiendo la responsabilidad que tienen. Darles la libertad para inventarse la jugada, el pase… Lo segundo, la forma de defender. Quería que mi equipo este año defendiera más arriba, más cerca de la portería del rival. Y es algo que hemos conseguido en muchos momentos, presionar más al rival y recuperar antes el balón sin esperar a que lleguen a nuestra portería. Eran dos aspectos muy importantes para mí.
El éxito de esas ideas se traduce en que el Real Madrid ha sido el equipo más goleador y el menos goleado del Campeonato.
Sí, curiosamente luego vienen estas cosas. Sobre todo el hecho de ser el menos goleado. Es el segundo año consecutivo que me sucede, el año pasado en el Getafe ocurrió lo mismo, fuimos el equipo menos goleado. El año pasado, en una charla en Austria durante la pretemporada, lo comentamos y noté que algunos por dentro se reían pensando que era algo imposible con lo ofensivos que somos.
Lo cierto es que era difícil de imaginar en un equipo que se vuelca tanto en buscar el gol...
Tienes que buscar la fórmula. Primero teniendo gente importante, como Casillas, que nos dado muchos puntos esta temporada. Pero sobre todo no hay que pensar sólo en la defensa, sino también en Raúl, en Guti, Sneijder, Robinho… Ellos han empezado a trabajar mejor y han defendido mucho mejor. Eso nos ha ayudado mucho. Este final de año hemos jugado bastantes partidos en los que hemos acabado con la portería a cero. Todos se han puesto el mono de trabajo.
¿Cuál ha sido el momento más dulce de esta temporada?
Creo que tuvimos un momento muy especial que para mí fue entre noviembre y diciembre. Fue un mes hasta el partido ante el Barcelona, tras el que hubo el parón de Navidad, donde tuvimos cinco o seis partidos manteniendo la portería a cero y ganando siete u ocho encuentros seguidos, culminando en el Camp Nou ante el Barcelona. Fue un momento muy dulce del equipo. Además jugó muy buenos partidos y con una seguridad muy importante.
¿Y el más amargo?
El más amargo para mí ha sido, quizá, el día del partido ante el Roma. Ese partido nos llegó en un momento demasiado complicado y fue una lástima. En Roma hicimos un gran partido y merecimos mucho más que perder, aunque fuera por la mínima. Pero en la vuelta no estuvimos en nuestro mejor momento. Eso me dolió mucho. Pero es lo bueno para el año que viene, saber que hay que cuidar esos detalles. Es lo que tiene este trofeo. No es un título a 38 partidos, sino de que en ese momento la plantilla esté en la mejor forma.
PÁG: