Noticia
07 de mayo de 2008
Laura Navas
Nadie se lo quería perder, así que nadie faltó. Ni una sola butaca libre. Las gradas eran un hervidero de madridistas. Era el regreso a casa del campeón de esta Liga y todos quisieron darle la bienvenida. En el ambiente, el morbo del pasillo azulgrana. En el césped, dos rivales históricos con un Clásico por disputar, el 197º. El Bernabéu llevó a su equipo en volandas. La plantilla le dedicó el título a su afición. No se podía pedir más… Excepto la victoria. También llegó. Y a lo grande. Noche redonda.
El partido empezó antes de las 22:00 horas. De hecho, lo hizo muchísimo antes. Prácticamente desde que Medina Cantalejo pitó el final del encuentro en el Reyno de Navarra y esta Liga grababa en su copa el nombre del Real Madrid. Se encendieron entonces todas las alarmas en los aficionados blancos. Tres días y un solo objetivo: conseguir una entrada para darle al equipo el mejor recibimiento de los últimos tiempos.
Cinco horas antes del encuentro la estampa en los aledaños del Bernabéu era de una auténtica marea de madridistas. Miles de seguidores empezaban a tomar ya posiciones. La fiesta que más tarde se viviría en el estadio blanco empezó fuera, en la calle. Camisetas, bufandas, bocinas y gritos de ‘Campeones’ avisaban de la disputa de un partido más que especial, de la llegada del conquistador del Campeonato. A las 20:30 horas aparecía el autocar del equipo y la gente enloquecía. Los propios jugadores no salían de su asombro.
21:00 horas. El Real Madrid salta al césped para calentar. La grada ruge con fuerza y da la bienvenida a su equipo. Comienza la cuenta atrás para la auténtica fiesta del madridismo. 22:00 horas. El último aficionado ya ha ocupado su asiento. Saltan los jugadores del Barcelona. Se colocan a ambos lados del terreno de juego, a las puertas del vestuario. 3, 2, 1… Salta el once blanco. El Bernabéu entero se pone en pie y entre gritos de ‘Campeones’ los madridistas recorren el pasillo azulgrana. Gesto de deportividad del rival.
Tras el éxtasis inicial comenzó un partido que no tardaría en recordar, para quienes aún tuvieran dudas, quién es el justo vencedor de esta Liga. A los doce minutos del encuentro Raúl recoge un pase in extremis de Guti y con su pierna izquierda anota el primero de la noche y vuelve a levantar al público de sus asientos. El speaker del Bernabéu canta el gol: “El 7 del Real Madrid, el gran capitán…” RAÚUUUUUUUUUL. Contestó la grada. Los cánticos de ‘Raúl Selección’ tampoco se hicieron esperar.
Diez minutos después, nuevo regalo para el madridismo. Por su apoyo, por su presencia, por su aliento. Porque esta Liga no hubiera sido posible sin ellos. Robben, uno de los héroes de Pamplona, marcaba el segundo gol de cabeza de su carrera profesional. ¿Cómo fue? Les dejo nuevamente con el speaker: “Magistral toque de Guti para que marque Robben”. Respuesta del Bernabéu: Así, así, así gana el Madrid.
Los goles de Raúl y Robben, le daban a Casillas (31 goles en 36 partidos) otro trocito de Zamora. Víctor Valdés, su máximo rival por el Trofeo, recogía dos balones del fondo de sus mallas y empeoraba su coeficiente (33 dianas en 36 encuentros). Los olés se sucedían en la grada y se llegaba al descanso.
Tras la reanudación, más y más. Porque la invitación anunciaba 90 minutos de diversión. Minuto 51. El cuarto árbitro anuncia cambio en el Real Madrid. Se marcha Robben. Sensacional partido del holandés. El speaker vuelve a hacer los honores: “Su gol valió una Liga. Entra, con el 20, Higuaín!!!”. Robben se retira con una sonora ovación. La misma que recibió el argentino. Un minuto después, se cae el Bernabéu: “Lo hizo la pasada jornada y lo quería repetir aquí con vosotros. Es el Pipita…” HIGUAÍIIIIIIIIN. El banquillo se pone en pie para celebrar el 3-0. Se desata la euforia.
Se retira Guti. Entra Robinho. Ovación cerrada para Raúl. En su lugar entra Van Nistelrooy. Bienvenido a casa goleador. Minuto 31. Penalti de Puyol. Se acerca el cuarto. La coloca el '17' blanco. El Bernabéu se pone en pie y corea su nombre. Disparo raso a la izquierda de Valdés… “Vuelve con los goles… Ruud Van Nistelrooy”. La afición lleva al equipo en volandas. 4-0 en la fiesta del título. Inmejorable regalo. El futuro Zamora de esta Liga también se lleva lo suyo. Paradón a un lanzamiento de Messi: “Iker, Iker, Iker el mejor…”
El gol de Henry a cuatro minutos del final ni siquiera inmutó a la afición. La mejor respuesta fue corear de nuevo el nombre del Campeón. Pitido final. Se acabó el partido. No la fiesta. El Real Madrid no se movió del césped. Todavía querían darle más a sus seguidores. Un GRACIAS tan grande como la goleada al Barcelona. Aplausos de los campeones a un Bernabéu emocionado. Gracias por venir. Gracias por estar. Gracias por existir.