Está feliz. Como todo el madridismo. Le queda la espinita del esguince de rodilla que le impidió vestirse de corto ante el Osasuna, pero no celebrar junto al resto de la plantilla la conquista del 31º Campeonato: “Fue una ilusión tremenda pasar de la derrota a la victoria en ocho minutos”. En una entrevista para la revista Grada Blanca, confiesa que no ha sido una Liga fácil, que este equipo tiene mucho futuro y que ya tienen un propósito claro para la próxima temporada. Toca volver a conquistar la Copa de Europa: “Es el objetivo fundamental”. Antes de eso espera la visita de un Barcelona que tendrá que hacerle pasillo al Campeón: “Son cinco o seis segundos que pasan en seguida, pero espero recuperarme y poder jugar”.
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