Noticia
04 de mayo de 2008
Cristina Monge
Muchos minutos de esfuerzo durante toda la temporada han tenido su recompensa en la noche del 4 de mayo de 2008. El Real Madrid ha conquistado su 31º Campeonato de Liga en Pamplona ante el Osasuna (1-2) con un final tan espectacular como bonito. Una noche llena de emoción que ha empezado en el Reyno de Navarra y que se consumó con la fiesta en la Cibeles. Allí era la gran cita con todos los aficionados bñancos, miles congregados, que vitorearon al equipo ante la diosa del madridismo.
Final de infarto y arranca la fiesta en Pamplona
Minuto noventa en el “Reyno de Navarra”. Se resolvía la Liga y el Real Madrid se proclamaba merecido campeón. Segundo título consecutivo y razones había de sobra para que estallara la fiesta. Los jugadores alzaban los brazos, comenzaban las muestras de cariño, las alegrías, las felicitaciones sobre el verde del terreno de juego de Osasuna… pero quedaba un largo camino hasta pisar suelo madrileño. La fiesta continuó en el autobús que desplazaba al equipo al aeropuerto de Pamplona; La Saeta fue el escenario de un estampido de júbilo donde no faltaron los cánticos y las imágenes de un grupo que ha basado su éxito en la unión, el compañerismo y el compromiso con la camiseta que defienden.
Los jugadores se ataviaron desde un primer momento con bufandas y una camiseta creada para la ocasión con una leyenda en la espalda que decía: ¡31 Campeones! Banderas de España, Argentina, Galicia, Andalucía, Mali y Brasil coloreaban la expedición. Los aficionados madridistas acompañaron a los suyos desde el mismo estadio de Pamplona hasta el aeropuerto de la ciudad Navarra. Pero el primer gran recibimiento, ya en la capital, llegó en el aeropuerto de Barajas, con en torno a medio millar de personas vitoreando al campeón. Manolo Velázquez, ex jugador del Real Madrid confesaba a su bajada: "Ha sido el mejor vuelo de mi vida".
El Bernabéu, cuartel general
El autobús descapotable del Real Madrid ya esperaba a los Campeones frente al estadio Santiago Bernabéu para hacer el recorrido más esperado de toda la temporada. El trayecto hasta la Cibeles estaba lleno de aficionados del equipo blanco desde que se pitó el final del partido en Pamplona. Madrid era una fiesta y por delante... mucha noche.
Como no podía ser de otra manera, el cuartel general del equipo fue el Santiago Bernabéu, donde también algunos cientos de aficionados eufóricos felicitaron in situ al campeón. Los futbolistas llegaron a las 2.22 horas, donde el recibimiento más especial se lo dieron los componentes del staff técnico -utilleros, fisioterapéutas, médicos, prensa, etc.-.
Un emocionado Iker Casillas, que sumaba con esta su cuarta Liga, fue el primero en bajarse del autobús oficial. Detrás Gabriel Heinze, que estrenaba su palmarés con la camiseta blanca, y quien lucía un vistoso vendaje tras tener que recibir cuatro puntos en su mano izquierda. La pareja canarinha formada por Marcelo y Robinho no dejaron de entonar cánticos, desde el ¡Campeones, campeones! hasta el ¡Oé, oé, oé!
Cargados con botellas de champagne, los jugadores se concentraron en el vestuario blanco, el gran santuario del equipo. Mientras, la Junta Directiva, con Ramón Calderón a la cabeza, se congregaba en el estadio, donde tras la visita a la Cibeles el equipo retornó.
Raúl viste a la Diosa Cibeles
Da igual que el lunes se trabajase, porque en torno a doscientas mil personas se concentraron en la céntrica plaza madrileña. El trayecto de la Castellana fue muy dulce. Mientras Diarra no perdía detalle grabando todo con su videocámara, el propio Bernd Schuster movía la bufanda... el autocar botaba al ritmo de ¡Campeones!.
El primero en bajarse del autobús no pudo ser otro que el gran capitán Raúl, que se confesaba emocionado. Ruud Van Nistelrooy lo explicaba muy bien: "Jugamos para ellos, para esta afición". Todo se mostraban emocionados, más aún cuando sonó el "We're the Champions". Mención especial merece la dedicatoria que Sergio Ramos quiso hacer en este día: una camiseta con la imagen de su amigo, el jugador sevillista Antonio Puerta fallecido a principio de esta campaña.
Pero el gran momento, el punto culmen de la celebración fue la coronación de Raúl a la Diosa Cibeles. Esta vez a través de una pasarela accedió el jugador a la estatua que pronto se engalanó con la bandera de España y la bufanda y la bandera del Real Madrid. Explosión de confeti. Después, conga final de todos los jugadores dando la última vuelta de honor alrededor de la Cibeles.
Han sido 35 jornadas de duro trabajo, de esfuerzo y lucha sobre los terrenos de juego que han tenido su recompensa sobre el césped del Reyno de Navarra. En un partido de infarto, el Real Madrid cumplió con su obligación de vencer (1-2) a Osasuna y de lograr tres puntos que le otorgan, matemáticamente, el título de la regularidad. El título de Campeón de Liga.
Merecido baño de cariño para un grupo que una noche más hizo soñar a su afición. GRACIAS EQUIPO