Es el sentir del vestuario madridista. Todos contienen la euforia porque son conscientes de que aún no hay nada ganado. Pero también saben que esta Liga ya no se puede escapar y que dependen de ellos mismos: “además saltaremos al campo sabiendo lo que han hecho nuestros rivales”. Por eso no quieren esperar más, quieren alzar la Copa cuanto antes. Ni siquiera piensan en la posibilidad de proclamarse campeones ante el Barcelona porque esperan sumar el 31º título liguero antes del gran Clásico en el Bernabéu.