Noticia
18 de junio de 2007
Cristina Monge
Se culminaba el sueño y con el pitido final arrancaba la fiesta del madridismo. Los jugadores estallaban en júbilo, comenzaban las celebraciones y el feudo blanco disfrutó durante más de media hora de un espectáculo de música, luces y fuegos artificiales.
Minuto noventa. Punto y final a la Liga y el Real Madrid se proclamaba Campeón de Liga. Estallaba la fiesta. Los jugadores alzaban los brazos, comenzaban las muestras de cariño, las alegrías, las felicitaciones, arrancaba la fiesta… y habría hasta conga. Los jugadores se ataviaban con bufandas y camisetas, banderas de España, Argentina, Galicia, Mali y Brasil coloreaban el verde... Los jugadores se tiraban al suelo, se subían unos encima de los otros y todo el Bernabéu coreaba el ¡Campeones, Campeones! La plantilla al completo no dejaba de dar las gracias a la afición durante la tradicional vuelta de honor.
Llegó el momento de bajar las luces y que 80.000 madridistas alzaran sus hojas plateadas. Capello, visiblemente emocionado, era felicitado por todos, incluso manteado por su plantilla. Mientras los jugadores se encaminaban al vestuario para ponerse la camiseta del próximo año en la que un 30 lucía en su espalda, un mosaico resplandecía en el centro del campo. En el fondo sur además, un gran esférico complementaba el atrezzo. Luces y proyección para, en primer término, corear las 30 Ligas obtenidas por el Club: 1, 2, 3, 4, 5… y así hasta 30. La palabra “campeones” no dejaba de lucir sobre el césped.
Llegó entonces el momento de que los jugadores saltaran de nuevo al terreno de juego para ser ovacionados uno a uno por su público. El speaker decía el nombre, el Bernabéu coreaba el apellido. Con el número 1: Iker Casillas, con el 2: Míchel Salgado… y así uno a uno los héroes de esta Liga fueron cruzando el campo. Raúl semi cerraba la lista, el Bernabéu explotaba de júbilo. Pero cuatro nombres propios –los que no estarán el próximo año- recibirían las mayores aclamaciones: Miñambres, Pavón, David Beckham, y por supuesto, Roberto Carlos.
Muchas canciones por la megafonía del Estadio: desde el “Real Madrid oé, oé”, hasta el “We’re the Champions” y por supuesto: el himno del Real Madrid. Hubo tiempo para atender la prensa, para bañarse en champagne, para seguir yendo de un lado al otro del campo, para jugar, reír, y por supuesto, Raúl González Blanco sacó tiempo para torear. Los fuegos artificiales cerraron una noche mágica en el Santiago Bernabéu. En torno a las 00.30 horas los jugadores se dispusieron a subirse en el autobús de los sueños, ese que desembarcaría en la diosa Cibeles.