Noticia
17 de febrero de 2008
Patricia Alcubilla
Más de seiscientas personas se desplazaron hasta Valdebebas para continuar con el homenaje a Di Stéfano. Allí se dieron cita los jugadores de la primera plantilla blanca, ex – jugadores de la entidad madridista, socios y miembros del mundo del fútbol y de la clase política, todos ellos unidos por el deseo de mostrar su admiración hacia uno de los jugadores más ilustres del fútbol mundial.
En la carpa que se había instalado en Valdebebas se respiraba fútbol y madridismo, pero, ante todo, lo que predominaba en el ambiente era una sensación de profunda admiración por Alfredo Di Stéfano. Desde cerca de la una del mediodía comenzaron a llegar los autocares y coches particulares que trasladaron a los más de seiscientos asistentes al acto desde el Estadio Santiago Bernabéu. Todo estaba listo para la llegada de los invitados y éstos comenzaron a entrar. De los primeros en acercarse fue Zinedine Zidane. Zizou no quiso perderse ni un solo detalle del homenaje a otra leyenda viva del madridismo: Alfredo Di Stéfano. Desde la parte izquierda de la carpa observaba cuanto ocurría en la misma, a la vez que intercambiaba impresiones con ex – jugadores del Real Madrid y algunos de los actuales integrantes de la primera plantilla que fueron, hace no muchos años, compañeros suyos en la entidad.
A continuación comenzaron a llegar algunos históricos de la plantilla del Real Madrid de la década de los cincuenta. Los que tuvieron la suerte de coincidir con Alfredo Di Stéfano en un vestuario sentían este homenaje también como suyo. Tanto los que fueron compañeros de la Saeta como los que fueron sus rivales comentaban con orgullo la estatua que desde hoy presidirá el Estadio que lleva el nombre del Presidente de Honor del Real Madrid. Allí estaban, entre otros, Santamaría, Gento, Rafael Lesmes, Marquitos, Raymond Kopa o Antonio Ruiz, grandes amigos entre sí y del genial Di Stéfano, con el que un día compartieron vestuario y que aprovechaban la ocasión para intercambiar impresiones y, sobre todo, anécdotas. Junto a ellos, muchos de los que algún día contaron sus aventuras deportivas, como José Angel de la Casa, ex – director de deportes de TVE o Alfredo Relaño, director de AS, comentaban recuerdos del Presidente de Honor del Real Madrid.
Conforme se acercaba el momento de la inauguración de la Estatua y el comienzo del acto, la afluencia de invitados iba siendo cada vez mayor. Muchos miembros del Club de los cien, los socios más antiguos de la entidad blanca, recordaban los momentos de gloria que vivieron gracias a Di Stéfano y, el resto de invitados aprovechaban también para intercambiar vivencias.
La clase política fue una de las más representadas. El ex – Presidente del Gobierno, José María Aznar, no se quiso perder este homenaje e hizo gala de madridismo ocupando una de las sillas de honor del área vip del recinto. Diego López Garrido, portavoz en el Congreso del PSOE, no podía ocultar su alegría por poder hacer este homenaje a Di Stéfano, como tampoco otro famoso madridista, Inocencio Arias, diplomático español y ex – directivo de la Entidad Blanca con Ramón Mendoza.
Poco a poco llegaron también representantes de clubes de fútbol de España y el extranjero, dando muestras de la excelente relación que mantiene el Real Madrid con todos ellos. Uno de los primeros en ocupar su asiento fue Angel Torres, Presidente del Getafe, quien saludó a Enrique Cerezo, Presidente del Atlético de Madrid y también presente en el homenaje, junto con representantes del Espanyol, Barcelona, Athletic, Racing, Valencia, Sevilla o River Plate.
Argentina, el tan querido país de Alfredo Di Stéfano sonaba de fondo con el tango que Malevaje ha dedicado a la Saeta, mientras llegaban los familiares de Di Stéfano con el homenajeado. Alfredo no podía reprimir su emoción y su alegría ante la visión de una carpa que ya empezaba a llenarse de amigos y compañeros y ante la presencia de una estatua, todavía cubierta, que levantaba la curiosidad de cuantos pasaban a su lado. La Saeta Rubia se convirtió en el centro de todos los focos y todos los flashes de las cámaras mientras tomaba asiento junto a Ramón Calderón y los presidentes de la UEFA y de la FIFA.
En cuanto Di Stéfano se sentó, lo hicieron también el resto de invitados, empezando por la primera plantilla al completo que ocupó toda una fila de asientos. Aunque en principio éstos estaban reservados para el entrenador, Bernd Schuster, y los cuatro capitanes, éstos quisieron que fueran Saviola y Metzelder, ambos lesionados los que descansaran en las sillas, mientras el resto observaba todo el acto de pie. A su lado, tomaron asiento los miembros de la Junta Directiva del Real Madrid, los artífices de este homenaje.
José Luis Hurtado, director de protocolo del Real Madrid, fue el encargado de anunciar que el acto estaba a punto de empezar y el resto de autoridades e invitados ocuparon su localidad. Puesto destacado ocupaban Plácido Domingo, el internacional tenor que lleva siempre su madridismo bien a gala y que charló con todos los ex – jugadores y con todos los miembros de la entidad blanca. Junto a él estaba Alberto Cortez, amigo de Di Stéfano y cantante, al que éste dedicó unas palabras en su discurso.
Tras los discursos y el descubrimiento de la estatua, Alfredo Di Stéfano pidió que algunas de las autoridades acudieran a fotografiarse a su lado. Los primeros en hacerlo fueron Ramón Calderón, José María Aznar y el alcalde y el vicealcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón y Manuel Cobo. Después fue Pedro Montes, el autor de la escultura del genio argentino el que unió en una sola fotografía al homenajeado y a la representación del homenaje. Un Pedro Montes, por cierto, que se llevó una ovación de todos los asistentes por su gran obra. La Junta Directiva y todos los capitanes de la primera plantilla tampoco quisieron dejar de posar junto con Alfredo Di Stéfano.
De esta forma terminó el acto oficial, aunque todavía quedaba tiempo para los gestos más espontáneos de sus amigos, compañeros y, sobre todo, de sus admiradores, que le felicitaron en este día tan especial. Di Stéfano no dejó ni un momento de hacerse fotos y compartir anécdotas con cuantos se acercaban a él. Desde Barcelona y Sevilla llegaron muestras de cariño en forma de placas conmemorativas y, mientras, los que habían sido sus compañeros se fotografiaban sobre el fondo del escenario. Santamaría y Rafa Marañón – ex jugador del Real Madrid y Espanyol y actual Presidente de la Asociación de veteranos del club perico - no tardaron en recordar los buenos momentos que habían pasado juntos y, a ellos, se unió un Raymond Kopa emocionado por todo lo que estaba viviendo.
Casi una hora después de que el acto hubiera terminado, esta gran reunión de amigos y seguidores de Alfredo Di Stéfano enfilaba su recta final. Todos con la misma imagen de la ilusión y de la alegría por haber podido rendir su merecido homenaje a la memoria viva del Real Madrid.