Noticia
17 de febrero de 2008
Arancha Díaz
Cuando en febrero de 2007 Pedro Montes Martínez terminó la pequeña figura de arcilla de Alfredo Di Stéfano, no podía imaginarse que un año después estaría junto a La Saeta mostrándosela al madridismo en el estadio que lleva su nombre. Una escultura que abandera el homenaje al más grande: Alfredo Di Stéfano. Con el molde creado en su cabeza, el artista se dirigió al Real Madrid con una propuesta firme y clara: “Presidente… Don Alfredo se merece un monumento”. Fue la frase que abrió el homenaje al Presidente de Honor del Real Madrid, y que vivió su momento más emocionante cuando Don Alfredo descubrió la escultura en el día de su homenaje. Un monumento sólo a la altura de los más grandes.
Una imagen para la historia
El momento elegido para representar la escultura homenaje a Alfredo Di Stéfano es uno de los más reproducidos en la carrera de La Saeta. Fue en un partido correspondiente a la Copa de Europa frente al Vasas, en el que Di Stéfano marcó un espectacular gol de falta que celebró con un gran salto que ya se encuentra en la memoria de todo el madridismo.
Una vez escogido el momento a representar, Pedro Montes dio el primer paso para la creación de la escultura. Antes de trabajar en proporciones reales del monumento, el artista creó una maqueta en arcilla en un tamaño menor, que sirviera como plantilla para la escultura definitiva. Una vez aceptado el proyecto, el escultor comenzó a trabajar en la escultura haciendo una nueva maqueta más grande que la primera –de unos 70-80 cm- sobre una plataforma. Esta réplica fue la utilizada para trasladar el tamaño a la escultura final.
La creación del ídolo
Una vez decidido el diseño de la figura, es el momento de trasladar las medidas de la maqueta mediana a la estructura metálica final. Para ello, el escultor marcó una serie de puntos sobre la figura de 80 cm, para después tomarlos como referencia en la escultura definitiva.
Llega el momento de descubrir la grandeza de la figura. Pedro Montes comenzó a construir la plataforma metálica donde después se sujetaría la escultura. Esa base, reforzada con una tela de rejilla metálica que mide aproximadamente 1,90 metros, posteriormente se cubre de barro, a partir del cual se comenzará a moldear la escultura a tamaño real.
Una de las partes más cuidadas de la escultura de Don Alfredo son sus manos y su cabeza. Ambas partes del cuerpo son las que más sentimientos expresan desde la magnitud de la figura. Por eso Pedro Montes decidió modelarlas por separado. Los moldes de las manos y la cabeza, una vez creados, fueron rellenados por un líquido color carmín compuesto por polvo de ladrillo y escayola para dar la consistencia necesaria.
La figura del más grande
Mientras el autor termina la que sin duda será una de sus más grandes creaciones, en el Estadio Alfredo Di Stéfano se empieza a adecuar la base sobre la que se sujetará la escultura, un base de mármol traída directamente de Olula del Rio (Almería). La figura está en su último proceso. Llega el momento del bronce y de unir todas las piezas que se convierten en una imagen imponente de más de 400 kilos de peso, y dos metros y medio de altura.
Una figura que descansa en la entrada de un estadio que sólo podía llevar el nombre del más grande jugador de la historia del Real Madrid. Una escultura que recordará a las jóvenes promesas de La Fábrica madridista los valores que rigen un Club como el Real Madrid, y que le han hecho grande. Una imagen que representa el más sincero y verdadero sentimiento madridista, que sólo puede encarnar Alfredo Di Stéfano.
En el mes de marzo, fue el Real Madrid quien se puso en contacto con el artista Pedro Montes para comunicarle la aprobación del proyecto presentado para la creación de la escultura en honor a Alfredo Di Stéfano. Fue el momento de ponerse manos a la obra y comenzar a esculpir la figura del futbolista del Real Madrid.