Noticia
13 de febrero de 2008
Javier Palomino
El fútbol mundial cuenta las horas para la llegada del merecido homenaje que el Real Madrid va a tributar a Alfredo di Stéfano. Será el próximo domingo, 17 de febrero. Este magnífico acto nos permitirá acercarnos al mejor futbolista de todos los tiempos. Como anticipo de este acontecimiento, Realmadrid.com va a repasar su trayectoria a lo largo de cuatro capítulos. En el primero, recordaremos sus primeros pasos en Argentina y Colombia; el segundo capítulo recoge su trayectoria como jugador del Real Madrid; el tercero se centra en su experiencia como entrenador y el cuarto repasa sus principales vivencias como presidente de Honor del Real Madrid. Cuatro etapas diferentes en las que escribió unos códigos de profesionalidad y dedicación que se han transmitido de generación a generación, y que hoy son el mejor resumen de la filosofía del madridismo.
“Mi familia siempre estuvo muy unida, y eso me ayudó en la vida. De no haber sido futbolista, hubiera trabajado en el campo, junto a mi padre. Era de River, la mejor escuela. Y a las duras me acordaba de Martín Fierro: “Fui toro en mi rodeo, y torazo en campo ajeno”.
Alfredo di Stéfano
CAPÍTULO I: (1926-1953) Argentina: La Saeta Rubia
Alfredo di Stéfano nació el 4 de julio de 1926 en el barrio de Barracas, “la boca de La Boca”, un barrio mayor donde estaba el puerto de Buenos Aires. Por aquí los marinos ingleses entraron el fútbol en Argentina. Su abuelo Miguel fue el primer Di Stéfano que llegó al país, procedente de Capri. Su padre, Don Alfredo, se casó con Eulalia Laulhé Gilmont, de descendencia francesa e irlandesa. Tuvieron tres hijos, Alfredo, Tulio (que jugaba de interior izquierda) y Norma (fue jugadora de baloncesto).SU PRIMER EQUIPO
“Stopita” (apodo que le puso su abuelo, por las antiguas fregonas amarillas que se usaban en los barcos) creció jugando con los chicos del barrio en terrenos baldíos, en “la academia de la calle”, con pelotas de goma que costaban dos centavos. Su primer equipo organizado se llamaba “Unidos y Venceremos”, antes de trasladarse al barrio de Flores, donde jugaría en el “Imán”. Su primer apodo futbolístico fue "Minellita", por Minella, un medio centro rubio que jugaba en River.DEL CAMPO... AL RIVER
En 1940 la familia se trasladó a Los Cardales, en las afueras de Buenos Aires. Su padre era asentador de cereales y trabajaba en el campo. Alfredo dejó los estudios y comenzó a trabajar para ayudar en la economía familiar. Ese hubiera sido su futuro… de no haber seguido la estela del fútbol, una llama que, afortunadamente, tenía profundamente instalada en su corazón.El fútbol era una pasión irrefrenable. Los domingos jugaba con su hermano Tulio en una liga interpueblos y por la tarde iba con su padre a ver a River Plate, equipo del que era socio desde los siete años. Su juego asombra, su talento no pasa inadvertido. En 1944 hizo una prueba con River y rápidamente le aceptaron.
Comenzó con 18 años en la cuarta Categoría, de ahí ascendió a la Tercera y luego a la Primera División. Debutó en 1945 ante Huracán, equipo en el que un año después jugaría cedido. Allí sus técnicos ya advierten que están ante un futbolista excepcional.
En 1947 regresó a River, con el que se proclamaría campeón y máximo goleador. Ese año debutó con la Selección Argentina que ganó el Campeonato Sudamericano de Guayaquil (Ecuador), donde anotó seis goles. Pronto le bautizarían con el sobrenombre de “La Saeta Rubia”, por la explosiva velocidad que imprimía a su juego (“Socorro, socorro, que viene ‘La Saeta’ con su propulsión a chorro”, coreaban en la grada).
Aquel equipo pasó a la historia como “La Máquina” (antes también llamado “Los Caballeros de la Angustia”) y estaba formado por los Soriano, Muñoz, Moreno, Labruna, Pedernera, Loustau… A su lado aprendió a jugar en todas las demarcaciones, incluso de portero (quince minutos al lesionarse Carrizo en un derbi ante Boca Juniors). En el campeonato argentino jugó 66 partidos y marcó 49 goles.
TRIUNFO EN EL "BALLET AZUL"
Una huelga general paralizó el fútbol argentino y Di Stéfano fichó por el Millonarios de Bogotá, el mejor equipo de Colombia. Era una auténtica selección mundial, donde coincidió con grandes jugadores como Rossi, Báez o Pedernera.Los éxitos deportivos de aquel “Ballet Azul” traspasaron fronteras. Con este equipo jugó 294 partidos y marcó 267 goles. En 1952 jugó por primera vez en España, en Chamartín, con motivo del torneo que conmemoraba el 50 Aniversario del Club. Ese día enamoró al madridismo, un flechazo que muy pronto llegaría a concretarse.
PRÓXIMO CAPÍTULO: JUGADOR DEL REAL MADRID