Es el jugador más alto de la cantera del Real Madrid. Su 1.95 de estatura le permite defender desde las alturas la portería del Club al que pertenece desde hace diez años. Podría formar parte de la sección de baloncesto, pero no, lo suyo es el fútbol y hace de su corpulencia una gran virtud. “Estoy acostumbrado a ser el más alto de la clase (risas), desde pequeño soy así. Es lo que me diferencia. Pero, si es verdad que muchos rivales me miran antes de que empiece un partido como diciendo: vaya portero más alto”.
Tomás Mejías es un guardameta de altura: “Para ser portero hay que ser diferente, de otra pasta”, afirma este ejemplo de canterano.