Crónica
17 de enero de 2010
Cristina Monge
Primera titularidad de Rodrigo y Sarabia, ambos goleadores y jugadores destacados en un duelo que, a priori, se perfilaba más igualado. Dominó el Castilla en todas sus vertientes, noqueando a un Racing B que sólo apareció en sus dos goles aislados firmados por Juan y Gonzalo. El resto se resume en un recital madridista de verticalidad, calidad y pegada. Fran Rico y Cordero, recuperados de sus lesiones, volvieron a formar dupla con un Mosquera exquisito que hizo el cuarto de la mañana. Funcionaron los contragolpes -muestra de ello es el quinto, de Juanfran, tras una gran jugada de Samu- y también la pizarra de Menéndez -Gary de cabeza hizo el tercero-. Por todo, podemos hablar de uno de los mejores partidos del filial en la que es la mayor goleada del Castilla en lo que va de temporada.
► RESULTADOS Y CLASIFICACIÓN DE LA SEGUNDA DIVISIÓN B (GRUPO II)
La baja por sanción en la banda izquierda de Juan Carlos dejó paso y estreno en la titularidad a una de las perlas de la cantera blanca: el juvenil Pablo Sarabia. El extremo zurdo encaró una y otra vez al lateral Gonzalo, y en casi todas las partidas terminó vencedor. Además, su asociación con Rodrigo fue clave para derribar el muro cántabro: paredes, pases interiores, uno contra uno…todo un recital de jugadas de calidad que pudieron verse culminadas con una gran vaselina en el minuto 41, que desbarató el meta rival, pero que servía de aviso: Sarabia quería un estreno con gol en el Di Stéfano.
Tercera jornada consecutiva de Rodrigo marcando en el Alfredo Di Stéfano
El Real Madrid Castilla creó peligro especialmente con los balones interiores. La defensa racinguista adelantó mucho su línea defensiva dejando espacios a su espalda, que Cristian y Rodrigo buscaron una y otra vez con su velocidad. Este último también se estrenaba en el once de Alejandro Menéndez en un campo donde, por tercera jornada consecutiva, ha conseguido marcar. Lo hacía en el minuto 39 para abrir el electrónico tras un contragolpe que él mismo armó, rechazó la defensa racinguista, pero que, finalmente, definió con su zurda a la derecha del cancerbero Pablo.
Pero el dominio del partido por parte de los madridistas, una constante los noventa minutos, no se limitaba al balance ofensivo. En el centro del campo, Mosquera volvía a encontrar sociedad junto a Fran Rico –el gallego retornaba después de un mes de lesión, aunque no pudo concluir el partido por sobrecarga-. Mientras que Gary, tras cumplir partido de sanción, regresaba a comandar la defensa junto a Nacho. Trabajo colectivo simplemente sobresaliente, porque lo que sobre el papel se perfilaba como un duelo igualado entre rivales directos, desde el primer minuto fue un recital de fútbol y autoridad de los locales.