El pequeño parece más tímido y busca en la mirada de su hermano mayor la aprobación en cada movimiento. Pero es sólo una primera impresión, porque Gonzalo pronto deja relucir una sonrisa pícara cuando coge confianza. La modestia no es una cualidad de la infancia y por eso el menor de los Expósito no titubea en afirmar: “Gano a mi hermano a la Play y también soy mejor al fútbol. Él no va tan bien como yo de cabeza, y meto más goles”, Carlos sólo responde con una mueca cómplice. Se llevan siete años pero su parecido físico es sobresaliente. Son de esos hermanos, que aunque, como todos, tendrán sus discusiones, se ve de lejos la admiración y el amor que el uno siente por el otro: “Gonzalo es un pequeño gran futbolista, yo le admiro y aprendo de él”, confiesa Carlos.
REAL MADRID