Frente al Montepaschi, el Real Madrid tuvo que sufrir. Y lo hizo. Tuvo que trabajar en defensa. También lo hizo. Y tuvo que tirar del talento de una plantilla que volvió a demostrar que tiene capacidad para llegar muy lejos en esta Euroliga. El equipo de Ettore Messina, que tuvo en
Sergio Llull a su jugador más destacado y contó con el inagotable apoyo de la afición de Vistalegre, terminó imponiéndose a al conjunto italiano por 77-69 en un encuentro que se decantó del lado madridista gracias a un último cuarto espectacular y que mantiene vivas todas las aspiraciones de los blancos en la Euroliga. Tenía que ganar... y lo hizo, además, superando el
basketaverage a los italianos, en lo que representa un paso de gigante hacia adelante.