Noticia con opinión
03 de febrero de 2010
Laura Navas
Trabaja sin descanso seis días a la semana durante siete horas diarias. Cuatro en manos de los servicios médicos Sanitas-Real Madrid. Otras tres en casa. A veces le parecen pocas para las muchas ganas que tiene de volver, pero sabe que debe cumplir a la perfección las pautas establecidas para que su rodilla derecha vuelva pronto a ser la de antes. Su vida transcurre ahora entre las máquinas, la piscina y las manos de los fisioterapeutas. Echa de menos golpear un balón y correr por el césped del Bernabéu, pero su mejor recompensa cada día es saber que la recuperación va por buen camino, aunque aún queda mucho trabajo por delante. Para afrontarlo se ha puesto en las mejores manos. Eso, sumado a una sonrisa perenne que refleja su positivismo incansable, es sinónimo de éxito seguro: “Lo más importante es recuperarme bien para volver a jugar en el Real Madrid”.
“Estoy muy bien, muy contento, con muchas ganas de poder recuperarme bien y volver lo más pronto posible. Cada día que pasa me siento mejor. Eso me hace mucha ilusión y me hace saber que mi recuperación va por buen camino”. Son sus primeras palabras con sólo preguntarle qué tal está.
Apenas ha pasado un mes y medio de la imagen de Pepe tumbado en el césped de Mestalla, con los ojos llenos de lágrimas y los peores presagios instalados en la mente de todos. Un día después se confirmaron: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Cuatro días más tarde fue operado con éxito y su tiempo de recuperación se estimó en unos seis meses. Por entonces a Pepe se le había caído el mundo encima, pero no tardó en echárselo a la espalda: “La noticia fue muy difícil pero ahora cada día que pasa me siento más contento porque veo que las cosas están yendo bien, que soy capaz. Lo más importante es el apoyo que he tenido, la gente que me ha arropado mucho. Eso es lo que hace que nosotros seamos grandes”.
Poco después de la intervención quirúrgica, y tras el tiempo de reposo recomendado, el central portugués comenzó a seguir diariamente las pautas de trabajo establecidas por los servicios médicos Sanitas-Real Madrid para su recuperación. Tras las cinco semanas iniciales de trabajo, y siempre a tenor de la evolución del jugador, el ejercicio va aumentado progresivamente en esta segunda fase del tratamiento (en la que se encuentra actualmente), y lo seguirá haciendo también en las sucesivas.
¿Pero cómo trabaja Pepe? ¿Cómo es su día a día? El portugués llega a la Ciudad Real Madrid a las 10:30 horas, como el resto de sus compañeros. Y ya sin ayudarse de las muletas, su primera parada es en las camillas del vestuario, donde tras una revisión de su rodilla, los médicos y fisioterapeutas dictaminan la pauta del día, que generalmente no suele variar demasiado. Para entrar en calor, electroterapia, tanto para el dolor como para potenciar la musculatura. Después son las manos de los fisios las que toman protagonismo para, primero de manera pasiva y más tarde de forma activa, dar movimiento a la articulación dañada. A continuación, la movilización se centra en la rótula y la cicatriz con el fin de evitar rigidez en la zona.
Seguidamente es el turno de los isométricos (ejercicios de potenciación muscular sin movimiento), y poco a poco se están introduciendo progresivamente los isotónicos (ejercicios de potenciación con movimiento de la articulación). Llega después el turno de la crioterapia, aplicación de hielo (frío y compresión) para bajar la inflamación que se pueda producir a lo largo del trabajo. Y del agua fría, al caliente...
Aquí entra en escena la piscina, donde Pepe realiza a diario ejercicios de movilidad y fortalecimiento dentro del agua. Primero en la piscina de tres profundidades (el jugador trabaja en una u otra dependiendo del estado diario de la rodilla). Después, en los pasillos de marcha y carrera, a través de cuyas paredes laterales, los médicos pueden visualizar la biomecánica y el gesto deportivo de su rodilla derecha. Más tarde es el protagonismo del chorro a presión para movilizar la rótula, trabajar sobre la cicatriz y descargar la musculatura alrededor de la rodilla.
Tras el trabajo acuático Pepe ejercita el resto del cuerpo (excepto la pierna lesionada) en el gimnasio, antes de volver a ponerse en manos de los fisioterapeutas, para finalizar nuevamente con crioterapia. Pero no acaba ahí, ni mucho menos, la actividad del central… Tras cuatro horas de trabajo en Valdebebas, aún completa tres más en su casa, donde realiza ejercicios de movilidad y fortalecimiento que terminan con la aplicación de hielo. Y así es un día habitual de los seis a la semana (sólo descansa uno, si procede) que trabaja el central portugués: “Trabajo muy duro para volver lo más pronto posible”.
Hasta el momento todo marcha sobre ruedas. El jugador está contento con su evolución y también lo están los servicios médicos Sanitas-Real Madrid, así que a medida que vaya progresando la evolución clínica del jugador, aumentará también progresivamente la intensidad de los ejercicios. Así hasta llegar a la última y esperada fase en la que Pepe pueda incorporarse finalmente al trabajo de equipo: “Mis compañeros me dicen que tengo que seguir trabajando porque quieren que esté con ellos cuanto antes. Echo mucho de menos poder disfrutar con ellos dentro del campo”.
En la distancia, la grave lesión de Pepe inspira lástima. Después de pasar junto a él un día habitual en su recuperación, la pena se transforma en admiración. En lo profesional por cómo trabaja sin descanso, y en lo personal por verle hacerlo sin perder nunca la sonrisa: “Los médicos dicen que tengo que seguir así, con esta mentalidad, que habrá días en los que me sienta un poco más triste pero que es algo normal”. Contagia de optimismo a todos los que están a su alrededor y su alegría, si pudieran recetarla los médicos, se convertiría seguro en el mejor ejercicio de recuperación.