Trabaja sin descanso seis días a la semana durante siete horas diarias. Cuatro en manos de los servicios médicos Sanitas-Real Madrid. Otras tres en casa. A veces le parecen pocas para las muchas ganas que tiene de volver, pero sabe que debe cumplir a la perfección las pautas establecidas para que su rodilla derecha vuelva pronto a ser la de antes. Su vida transcurre ahora entre las máquinas, la piscina y las manos de los fisioterapeutas. Echa de menos golpear un balón y correr por el césped del Bernabéu, pero su mejor recompensa cada día es saber que la recuperación va por buen camino, aunque aún queda mucho trabajo por delante. Para afrontarlo se ha puesto en las mejores manos. Eso, sumado a una sonrisa perenne que refleja su positivismo incansable, es sinónimo de éxito seguro: “Lo más importante es recuperarme bien para volver a jugar en el Real Madrid”.
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