Noticia
24 de mayo de 2009
Arancha Díaz
Emocionado, entre aplausos de sus compañeros y de la afición. Fue una gran despedida pese a la derrota. Fabio Cannavaro dice adiós al Santiago Bernabéu después de tres temporadas en las que ha ganado dos Ligas y una Supercopa de España. Con una reverencia, dando la vuelta al campo y abrazándose a sus compañeros, cuerpo técnico y empleados del Club, el central dijo adiós a su afición.
Con una reverencia. Así se despidió Fabio Cannavaro del que ha sido su estadio durante tres temporadas. El italiano ha defendido el escudo del Real Madrid en más de cien partidos, y la grada madridista se lo agradeció: “Grazie Mille”, dijo el Santiago Bernabéu mientras el ‘5’ dejaba el terreno de juego entre los aplausos de sus compañeros y la ovación de un estadio agradecido. Dos Ligas y una Supercopa de España es el palmarés que el central se lleva a Italia. A sus 36 años, Cannavaro ha conquistado prácticamente todos los títulos en los que ha participado. Emocionado, pero sin perder la sonrisa, Fabio Cannavaro, se despidió de su afición. “Ha sido emocionante. Otra vez tengo que decir que “Grazie Mille” a todos los madridistas porque siempre nos han animado, no sólo a mí, sino también a todo el equipo”, dijo emocionado tras el partido.
Ha sido una semana especial para Fabio Cannavaro. Desde que el pasado jueves anunciara en rueda de prensa su marcha del Real Madrid, el central italiano ha recibido muestras de cariño desde todos los rincones. Pero el momento más especial aún estaba por llegar. Ante el Mallorca, Cannavaro disputó su último partido con la camiseta del Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Era su despedida de la afición. Emocionado pero con la sonrisa que le ha caracterizado desde que llegó a Madrid, Fabio recibió las primeras muestras de cariño cuando el speaker cantaba la alineación por megafonía.
Comenzó el partido, y Cannavaro tenía sus primeros contactos con el balón. Llegaban los primeros aplausos. Llegó al Real Madrid en junio de 2006, con la imagen aún en su retina de levantar la Copa del Mundo en Alemania. Su gran sentido de anticipación, agresividad, potencia y presencia en el terreno de juego le convirtieron en uno de los mejores centrales del mundo. Después del Mundial, llegó el sueño de cualquier futbolista: reconocimientos personales, premios merecidos y la oportunidad de jugar en el Mejor Equipo del Siglo XX. “Este escudo es distinto. He tenido la suerte de jugar en Clubes muy importantes, pero estoy seguro de que es especial”. Heredó el ‘5’ de otro grande, Zidane, y se convirtió en el jefe de la defensa madridista. Pero ahí no terminaron los éxitos: Balón de Oro, FIFA World Player, incluido en el once ideal de la FIFA, y decenas de reconocimientos que no le hicieron perder la concentración.
Su honradez y sobre todo, humildad le han hecho ganarse el cariño de sus compañeros, de la prensa y sobre todo de la afición, que ante el Mallorca le despidieron entre aplausos. “Creo que he puesto ganas en todos los partidos. No es fácil para un defensa que viene de fuera jugar en España ni en el Real Madrid. Sé que he fallado algunas veces, pero también he hecho cosas bien, por eso creo que la afición está contenta con mi papel en Madrid”. Y llegó el momento del adiós. Minuto 54 de partido. Cannavaro, agradecido y emocionado, demostró de nuevo que es un caballero. Con la mano en el corazón, y con lágrimas en los ojos, se postró ante su afición con una reverencia de auténtico caballero. “El fútbol sigue y la vida también. Ojalá vuelva a jugar aquí”.