No hubo mejor escenario para dejar patente la excelente plantilla de la que goza el
Real Madrid. Con un nuevo estadio Cornellá-El Prat entregado al Espanyol, los blancos mostraron los credenciales que les permiten dormir en lo más alto de la tabla clasificatoria.
Granero adelantó a los visitantes al filo del descanso.
Guti y
Cristiano Ronaldo, ya en el segundo acto, pusieron la rúbrica a una goleada en la que los madridistas también demostraron que saben sufrir. Los blancos terminaron, además, con la portería a cero. El mejor premio para un
Iker Casillas que celebró imbatido su décimo aniversario desde que debutase en la competición nacional por excelencia.