Su mentalidad ganadora era contagiosa. Canterano y madridista, representó mejor que nadie la filosofía trabajadora del Madrid, su ímpetu y su renuncia a no dejar de pelear hasta el pitido final. Fue un delantero centro racial, más técnico de lo que describen las crónicas, y con un excelente remate de cabeza.
Juan Monjardín nació en La Coruña el 24 de abril de 1903, aunque de forma accidental, porque se crió y creció en Madrid, sintiéndose profundamente madridista. Se forjó en la cantera del Colegio de Nuestra Señora del Pilar, cuna de tantos grandes futbolistas, como Marsal. Ya por entonces era un asiduo de los partidos que jugaba el equipo en el campo del Duque de Sesto. Así le recordaba Bernabéu, “pegado tras la portería, gesticulando y gritándonos a los jugadores, con sus mensajes de apoyo, incansable”.
Así sería como jugador. Era un delantero centro racial, extraordinario en el remate de cabeza, voluntarioso, bregador, infatigable. Cuentan que sus únicos puntos débiles eran la precisión en el pase corto y su falta de remate con la izquierda, pierna que tenía para apoyarse. Todo lo compensaba con su ímpetu, con su fuerza y su derroche. Tenía una excelente pierna derecha, que rentabilizó con muchos goles.
Su llegada representó savia nueva para un equipo que vivía una renovación generacional con la marcha de los Sotero Aranguren, Teus o Erice. Junto a él llegaron los González, Peris o Hernández Coronado, que siempre le tomaron como ejemplo. Su ambición era contagiosa.
Era un líder sobre el campo, la referencia cuando el resultado pintaba mal y hacía falta el empuje de los ganadores. Allí estaba Monjardín, empujando con su ejemplo, tirando del equipo hacia la remontada. Esa es la mejor herencia que dejó para generaciones posteriores.
Monjardín jugó cuatro partidos con la Selección Nacional. Debutó frente a Portugal con victoria por 2-1 en Lisboa, con un gol suyo. Y cerró su trayectoria internacional con una derrota por la mínima frente a Italia, en París. Recibió la medalla al Mérito Deportivo de la Delegación Nacional de Deportes. Falleció en un trágico accidente de tráfico el 3 de noviembre de 1950.
Características:
Delantero centro goleador, destacaba por su remate de cabeza y por la potencia de su disparo con la pierna derecha. Pero sobre todo brillaba por su pundonor, por su mentalidad ganadora y por el ejemplar esfuerzo que derrochaba cada partido.
Posición en el campo: Delantero centro
Partidos jugados: 73
Goles marcados: 55
Palmarés:
6 Campeonatos Regionales