Fue uno de los estandartes del presidente Ramón Mendoza para formar un gran equipo al que llegó junto a Hugo Sánchez y Rafael Gordillo que se unieron a la floreciente Quinta del Buitre: Butragueño, Míchel, Martín Vázquez, Sanchís y Pardeza. Formó una estable linea de defensa con: Chendo, Sanchís y Camacho o Gordillo.
Un año después de su llegada, en 1986, jugó el Campeonato Mundial de México, pero sufrió una grave lesión, que suscitó viva polémica. Maceda no volvió a jugar hasta el 17 de abril de 1988 cuando, en el último cuarto de hora del partido, sustituyó a Aldana en el Real Madrid, frente al Celta de Vigo, en el estadio de Balaidos, de Vigo.
Antonio Maceda Francés nació en Sagunto, Valencia, el 16 de mayo de 1955. En el Acero, equipo de su pueblo natal, se fue forjando hasta que, en plena adolescencia, ingresó en el Sporting de Gijón. Con su lacia melena rubia y una silueta flaca y larguirucha, el valenciano compareció en las filas del Sporting como un meritorio, que lo mismo podía aspirar a ser un futbolista aventajado o quedarse en el camino de su anhelada carrera deportiva. Cuando Maceda no era más que una promesa en el Sporting, recién llamado para la selección española sub-21, comenzaba a definirse como lo que un buen defensa puede llegar a hacer si no utiliza la cabeza únicamente para achicar balones aéreos.
Maceda crecía en el equipo gijonés a ritmo vertiginoso. Cuando se dio cuenta tenía a varios clubes españoles interesados en ficharlo. Aquel modo de sacar el balón del área con aplomo y sabiduría, gobernar el área propia y desplazarse para sorprender a la ajena, definían el concepto no sólo de un gran defensa, sino de un futbolista total. En plena madurez como jugador del Sporting, tras debutar con España frente a Inglaterra en Wembley, Maceda tomaba parte de forma activa de aquel célebre España-Malta con dos goles de su firma en aquel irrepetible 12-1, que abría las puertas de la Eurocopa a la selección española.
En el minuto 62, tras un centro de Gordillo desde la banda izquierda, Maceda se adelanta a la defensa maltesa y, según cae el balón, lo empalma y logra el sexto gol de la noche. Un minuto después, en el 63, Señor saca un córner muy cerrado que cabecea Santillana. Maceda se lanza como una jabalina y envía el balón al fondo de las mallas. En los 36 partidos que jugó con la selección española absoluta, Maceda siempre contribuyó con su seguridad en la retaguardia del equipo español, pero su gol homérico frente a Alemania Federal, en las semifinales de la Eurocopa de 1984, clasificó a España para la final y provocó un gran impacto en todo el fútbol español. En el último minuto del partido, de un prodigioso cabezazo en plancha, batió a Schumacher, guardameta alemán.
Nuevo jugador blanco
En 1985, el rubio de oro, apodo que le pusieron en Gijón, ingresa en el Real Madrid. Antonio Maceda llegaba al equipo a liderar con Gordillo y Hugo Sánchez, los otros relevantes fichajes, al equipo blanco en los albores de la Quinta del Buitre. En su primera temporada, el valenciano fue el más firme baluarte de la defensa blanca. Su convincente seguridad, acrecentada por un caudal físico de atleta y su poderío atacante, convirtieron a Maceda en uno de los ídolos de la afición madridista. Tan completa fue la campaña que el popular defensa ganó sus dos primeros títulos con la camiseta blanca: la Liga y la Copa de la UEFA.
Una lesión iba a truncar la carrera de Maceda en el Real Madrid. El valenciano forzó su reaparición en el partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA, frente al Colonia, y eso le pasó factura dos meses después en el Mundial de México de 1986. Tras ese Campeonato del Mundo estuvo dos años sin jugar. Antonio Maceda pasó un largo calvario debido a su importante lesión. Volvió a los terrenos de juego en abril de 1988, pero meses después decidió retirarse definitivamente del fútbol al asegurarle los médicos que su lesión era irreversible. Cerraba su vida deportiva un defensa de lujo y un caballero del fútbol que en los tres años que perteneció al Madrid jugó 41 partidos, marcó cinco goles y subrayó en su palmarés tres Ligas y una Copa de la UEFA.
Características
Defensa libre de gran categoría, dotado de gran capacidad física y técnica. Muy eficaz tanto en el cruce como en la anticipación y especialmente destacado en el juego aéreo. Llegó para liderar al equipo junto a Camacho, Gordillo y Hugo Sánchez, en los albores de la Quinta del Buitre.
Posición en el campo: Central
Partidos jugados: 41 oficiales
Goles marcados: 5
Internacional con España: 36 veces
Palmarés:
3 Ligas
1 Copa de la UEFA