Manuel Fernández "Pahíño" fue uno de los delanteros más aguerridos del fútbol español, un hombre que jamás escondió la cara dentro y fuera del campo. Goleador excepcional conquistó dos "Pichichis" en su carrera, uno de ellos con el Real Madrid, siendo el segundo jugador del Club que lo lograba.
Un goleador nato
Pahíño nació en San Paio de Navia (Pontevedra), el 21 de enero de 1923. Inició su carrera deportiva en el Arenas de Alcabre, desde el que pasó al Juventudes de Vigo. Con 19 años es requerido por el Celta de Vigo, que en aquellos tiempos vivía sus mejores años en Primera División. Desde la primera temporada será titular indiscutible. Pahíño es un goleador nato, temible dentro del área, valiente, combativo, de los que no esconden la cara.
Esta valentía la pagó cara, con la lesión más grave de su historia. Fue frente al Granada, en partido de promoción a Primera, jugado en el Metropolitano de Madrid. Se jugaba el minuto 40 de la primera parte con ventaja del Celta por 2-0, ambos marcados por Pahíño, cuando en una media vuelta recibió un plantillazo del granadino Millán González. El resultado de aquella entrada fue fractura de peroné. Sin embargo, el entonces técnico del Celta, Moncho Encinas, le vendó la pierna y le animó a seguir jugando. Pahíño demostró estar hecho de un temple especial y aguanto todo el partido. El Celta ganó 4-1. Testigos de aquella jornada relatan que al final del partido la tibia le llegaba a la planta del pie.
Plante y fichaje por el Madrid
Pahíño logró el primer título de "Pichichi" en la temporada 1947/48, al conseguir 23 goles. Sin embargo, esta entrega al club celeste, en el que llevaba cinco años, no tenía compensación en la parte económica. El jugador era con mucho uno de los peores pagados en el equipo. El hecho de reivindicar unos honorarios como los que cobraban algunos compañeros que luego se pasaban la campaña en el banquillo de los suplentes, le creó un conflicto Con el Celta.
Fue tachado de "polémico", "antigallego" y "rebelde", lo que le hizo meditar seriamente dejar el fútbol, pero la fe en unos ideales que consideraba justos le animó a seguir luchando. Cedió en sus exigencias y jugó desde el primer minuto, siendo uno de los fijos de Ricardo Zamora, por aquellos tiempos entrenador del Celta.
El vigués se entregó al Real Madrid de la misma manera que lo había hecho en el Celta, con aquel coraje, entrega y valentía, sin importarle qué rival había enfrente. Pahíño, acostumbrado a pisar el área sin miedo, mantuvo unos duelos de carácter épico con los grande marcadores de la época (con Curta, del Barcelona; con Juan Ramón y Alvaro, del Valencia, o con el legendario Teruel, del Español). Pero sorbe todo se recuerdan los "duelos a muerte" mantenidos con Aparicio, el fornido defensor del Atlético de Madrid, con quien mantuvo históricos enfrentamientos que por sí solos justificaban la emoción y expectación que levantaban aquellos "derbis" entre los dos grandes de Madrid.
A pesar de los durísimos marcajes a los que fue sometido Pahíño, mantuvo intacta su condición goleadora, llegando a lograr el título de máximo goleador de la Liga 1951-52, con 28 tantos, convirtiéndose así en el segundo "pichichi" de los que ha tenido el Real Madrid a lo largo de su historia. A título colectivo su mayor logro fue la conquista de la Pequeña Copa del Mundo, disputada en Caracas, ante el Botafogo, Millonarios y Lasalle.
Regreso a Galicia
A la finalización de su contrato, el Real Madrid le ofrece la renovación por una campaña más, como se venía haciendo con aquellos jugadores que cumplían la treintena de años. Pahíño exigió una renovación por tres temporadas y el Madrid fiel a su política de fichajes se negó, con lo que al final el vigués hubo de abandonar nuestra entidad.
Pahíño firmó por el Deportivo de La Coruña, donde estuvo dos años. En la sexta jornada de Liga se enfrentó al Real Madrid de Di Stéfano. Por primera vez en la historia del Deportivo, el conjunto gallego se impuso en el Bernabéu por un ajustado 1-2. Pahíño fue el autor de los dos históricos goles gallegos. Tras la aventura coruñesa recaló en el Granada, conjunto que aspiraba al ascenso a Primera, hecho que consiguió tras una brillante temporada den la que Pahíño colgaría definitivamente las botas.
En su carrera fue cuatro veces internacional A, una cifra muy corta para sus grandes méritos, pero su sinceridad y valentía al decir las cosas le vetaron muchas jornadas de gloria con la camiseta de España. En su lugar jugaron, de manera injusta, hombres que o eran mucho peor que él o que no estaban en la forma necesaria para hacerlo. Pahíño, que siempre tuvo la sinceridad como bandera, solía decir: "gocé del peor de los amores, el amor propio".
Características
Rematador nato. Hombre de área y ambidiestro tenía un durísimo disparo con ambas piernas, así como un espectacular remate de cabeza. Fue uno de los más destacados goleadores de su época.
Posición en el campo: Delantero
Partidos jugados: 144 oficiales
Goles marcados: 127
Internacional con España: 4 veces
Palmarés:
1 Pequeña Copa del Mundo