Su fútbol de alta escuela dejó huella en la historia del Real Madrid. Durante once temporadas, Luis Molowny se convirtió en un ídolo, en un genio del fútbol canario. Su descaro debido a su juventud, fue uno de los causantes de su éxito. Su velocidad por la izquierda, su precisión en los pases y remates, y su actitud, fueron las claves para convertirse en uno de los más queridos del equipo blanco.
Desde las islas a la capital
Desde su infancia, Luis Molowny dejó clara su pasión por el fútbol El pequeño de ojos azules y pelo rubio, señas de identidad de su ascendencia irlandesa, aprovechaba cada momento para dar patadas a un balón. No sería hasta los 15 años cuando empiece a pensar en el fútbol como futuro. A esa edad realiza unas pruebas en el Tenerife, que estaba realizando captación de jóvenes valores canarios, pero no fue seleccionado. Decepcionado, se situó detrás de una de las porterías, para recoger los balones. Luis, desde el fondo del campo devolvía las pelotas con su peculiar estilo, algo que llamó la atención de los técnicos, que no tuvieron más remedio que seleccionarle.
Molowny llega al Santa Cruz (Primera Regional), con quien, debido a su corta edad, sólo puede disputar partidos amistosos. Poco después llega al Marino, con quien se proclama campeón de Canarias, siendo este momento cuando empieza a despertar el interés de los grandes equipos.
El debut soñado ante el Barcelona
Tras la pugna entre Real Madrid y Barcelona, Luis Molowny termina vistiendo la camiseta blanca en la temporada 1946-47. Su adaptación tanto personal como deportiva fue perfecta. Su debut se produce en el estadio Metropolitando –Chamartín está en obras- ante el F.C. Barcelona. Durante el partido, Molowny no consigue brillar. El público, está expectante por ver al nuevo interior izquierdo canario. No fue hasta los minutos postreros del partido, cuando parecía que las tablas iban a ser el resultado final, Molowny se sacó un magnifico y preciso testarazo que dio el triunfo al Real Madrid y el debut soñado a Luis Molowny.
Una de las actuaciones más memorables del interior canario tuvo lugar en las Navidades de 1946. El San Lorenzo de Almagro, equipo argentino que se encontraba de gira por España, se medía a varios equipos españoles dando muestras de un poderío invencible. Venció al Atlético de Madrid por 1-4 en el primero de esos encuentros. Días después era el Real Madrid el rival del equipo argentino. Los blancos lograron una memorable victoria (4-1) con una gran actuación del equipo, y un brillante trabajo de Luis Molowny que dribló, repartió juego, penetró por su banda y volvió loco al San Lorenzo. Esta actuación convirtió a Molowny en uno de los jugadores queridos del Real Madrid, y los once años en los que vistió la camiseta blanca dejaron huella en la historia del Club.
Características
Fue un futbolista de gran precisión en el pase, hábil y sereno. Destacó por su facilidad de regate, el temple en sus pases y lo fulminante de sus internadas, coronadas casi siempre, con tiros imparables.
Simbolo del madridismo
Tras retirarse como jugador, inició una exitosa carrera como entrenador. Muchos de esos triunfos los cosechó en el Real Madrid, donde también sería director deportivo. Molowny falleció el 12 de febrero de 2010 a la edad de 84 años, dejando un profundo recuerdo en el madridismo.
Posición en el campo: Centrocampista
Partidos jugados: 198 oficiales y 71 amistosos
Goles marcados: -
Internacional con España: 7 veces
Palmarés:
2 Ligas
1 Copa
1 Copa de Europa
1 Copa de Latina
2 Pequeñas Copas del Mundo