A Luis de Urquijo le tocó acometer, desde la presidencia del Club, la profesionalización del fútbol, y con ello, los primeros desembolsos en jugadores y la construcción del primer campo de Chamartín, gérmen del Santiago Bernabéu actual. Y lo hizo con una filosofía que mezclaba talento, psicología y, cuestión no menor, una sonrisa perenne.
Al contrario que sus antecesores, Luis de Urquijo, que nació en Madrid el 28 de enero de 1899 y era miembro de una familia de banqueros de origen vasco, no fue ‘cocinero antes que fraile’, es decir, no fue jugador del equipo ni pertenecía al movimiento de los ‘históricos’, pero su labor al frente del Club tuvo una gran trascendencia, pues fue el presidente-puente entre un Real Madrid aficionado y un Real Madrid profesional. Así, desde su condición de financiero, sentó las bases económicas que permitirían, en un futuro, el nacimiento del gran Real Madrid. Sobre todo porque, cumplido el primer cuarto del siglo XX, el fútbol daba un giro radical hacia la profesionalización.
Estas circunstancias sobrepasaron a la directiva de Pedro Parages, un romántico del fútbol, además de gran mecenas, pero que no entendía el giro que éste estaba dando. Además, las arcas del Club estaban bajo mínimos después de la construcción del nuevo campo de Chamartín. A de Urquijo le tocó firmar los dos primeros contratos profesionales a jugadores, a Miguel Álvarez García, ‘Miguelón’, y a José Mª Peña Saralegui. Pero su objetivo era liberar al Club de algunas cargas financieras que permitiesen al equipo una autonomía económica y, por ende, un despegue deportivo. Como primera medida, revisó el contrato de alquiler de los terrenos donde estaba el Estadio Chamartín y formalizó su compra, para evitar pagos de intereses. Cerró la operación con la ayuda del Banco Urquijo y el Banco Hipotecario.
La profesionalización que llegó al fútbol español no afectó sólo a la relación con los jugadores. Los clubes también tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de gestionar lo que hasta entonces había tenido un carácter mucho más lúdico y de compromiso emocional. De Urquijo dotó a la Secretaría Técnica de un hombre con carácter, entendido de fútbol y con un pasado inequívoco como madridista: Pablo Hernández Coronado. Con este nombramiento llegaron también las primeras enemistades por los sueldos percibidos. Hernández Coronado tenía un sueldo de 3.000 pesetas, cantidad que escandalizaba a algunos ortodoxos y nostálgicos de tiempos pasados.
Sin embargo, esta nueva dinámica también tenía sus detractores, personas que no se adaptaban a estos nuevos tiempos modernos, lo que lleva a De Urquijo a presentar su dimisión a comienzos de 1928. Por ello sorprendió que en pleno campeonato, el 31 de enero, se celebrara una junta general. Después de mucho debatir se acordó designar un triunvirato para regir los destinos del Club, tres personas de gran prestigio, elegidas por ‘una grandísima mayoría’: el propio Luis de Urquijo, Santiago Bernabéu y Pedro Parages. Luis de Urquijo, como presidente, explicó a los socios la dimisión de la anterior junta e hizo hincapié en que dejaba una entidad saneada y floreciente. Además, pidió que ‘la familia madridista siguiera unida para que la Sociedad continuara cosechando éxitos’.
En 1927, bajo su gestión, el Real Madrid viajó a América para dar a conocer el fútbol español. Una hecho inédito que levantó una gran expectación. Con Santiago Bernabéu al frente de la expedición, el equipo partió desde Barcelona rumbo a Argentina, donde disputó dos partidos ante la albiceleste y tres más ante el Boca Juniors, Racing Club y Newells Old Boys. Luego, en Uruguay, un partido ante el Peñarol, y en Lima (Perú), dos encuentros ante las selecciones de Perú y Chacala. Después, escala en La Habana y rumbo a México, donde ganó los seis partidos que disputó. El fin de la gira fue Nueva York. Se jugaba una Copa de Plata en el último partido, trofeo que ganó brillantemente el Madrid. Después de más de tres meses de ausencia, el 28 de septiembre embarcaron rumbo a España.
Dos años después de la aventura americana, Luis de Urquijo, marqués de Bolarque, dejó la presidencia del Club.
NOTICIA - 20/03/2010
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