Una sensación agridulce, o como el propio técnico del
Castilla, Alejandro Menéndez, calificó: “Una derrota doblemente dolorosa”. La plantilla del filial reconocía tras el partido ante el Vecindario (2-3) que eran conscientes del “buen juego realizado y de la cantidad de oportunidades de las que se dispusieron”, analizaba
Cristian, pero “cuando no matas el partido y perdonas, los rivales aprovechan sus oportunidades y se llevan puntos inmerecidos”, concluyó el bigoleador madridista.