Su estilo no tiene comparación con nada visto hasta ahora. Ha marcado cuatro goles de falta directa esta temporada, y tres de ellos han sido una copia perfecta. La mejor muestra de una manera particular de golpear al balón con el exterior del pie, made in
Cristiano Ronaldo, patentada en Madeira. El idilio del portugués con los lanzamientos directos a balón parado comenzó en
Zúrich -además lo hizo por partida doble-, continuó en
Marsella y puso la guinda ante el
Villarreal. El Bernabéu presenció el primer gol de falta del ‘9’ ante los suyos en un prodigio de fuerza y precisión dirigido al palo en el que se encontraba un Diego López que, pese a su 1,96 de altura, no llegó siquiera a rozar el esférico. Los tantos han ido ganado en belleza conforme engrosaban en su debe particular, aunque la solvencia y precisión de Cristiano Ronaldo a balón parado hacen presagiar que este número se va a quedar muy corto… ¿Cómo será el siguiente?