Crónica
30 de mayo de 2010
Alberto Navarro
El estadio Santiago Bernabéu acogió el "Corazón Classic Match 2010”. Un encuentro solidario - la recaudación irá destinada al proyecto de investigación contra la muerte súbita en los deportistas- en el que se encontraron frente a frente los veteranos de los dos equipos más laureados de Europa: Real Madrid –nueve Copas de Europa- y Milan –siete-. El partido, que se decantó del lado madridista (4-3), fue una fiesta de goles y buen fútbol. Los Figo, Zidane, Maldini, Weah, Sanchís, Baresi, Butragueño, Rui Costa, Mc Manaman, Boban, Papin, Karembeu… dejaron siete tantos a favor de la solidaridad y una inmejorable sensación de fútbol de ayer, hoy y siempre.
El público que se dio cita en el feudo blanco pudo disfrutar con las evoluciones de varios de los ex jugadores que están escritos en letras de oro dentro de los libros de historia de este deporte. Se pudo ver sobre el verde del Bernabéu, entre otros, a cuatro Balones de Oro -dos por equipo: Zidane y Figo en los blancos, Weah y Papin en el conjunto italiano-, y a un gran número de campeones de Europa. Por citar algunos, jugaron Sanchís, Mc Manaman, Karembeu, Maldini o Baresi.
No faltó el carrusel de goles: cuatro en la primera mitad y tres en la segunda. Fue el italiano Simoni quien tuvo el honor de estrenar el marcador tras fusilar a placer a Buyo (4’). Rui Costa, dos minutos más tarde, anotó el segundo tanto visitante al aprovecharse de un rechace en el área pequeña.
La reacción del Real Madrid no se hizo esperar. No en vano, varias ocasiones locales en las que Rossi demostró la amplia gama de reflejos que dejó patente en su etapa como milanista sirvieron como preludio de un gran gol. Obra de Butragueño, de precioso remate de cabeza, y fabricado en las botas de Zidane y Figo (11’). El propio Figo asistió a Amavisca en el tanto del empate (37’). Segunda asistencia de la tarde del portugués que el extremo cántabro aprovechó después de un gran control y una fenomenal volea. Con tablas en el marcador y una inagotable muestra de talento se llegó al descanso.
El partido no daba tregua. Las ocasiones se sucedían… y el Real Madrid golpeó primero. Alfonso, de fuerte disparo con la izquierda desde la frontal del área, fue quien puso final feliz a un magnífico contraataque que inició Figo (52’). Poco duró la alegría a los veteranos del Real Madrid. Exactamente cinco minutos. Si los blancos se adelantaron en una rápida contra, los italianos igualaban el choque de la misma forma. Rui Costa cabalgó treinta metros para, tras realizar una bonita pared con Papin, llevar a la red el segundo tanto en su cuenta particular.
Todavía quedaba mucho fútbol guardado. Y ambos conjuntos lo pusieron en liza para tratar de llevarse un encuentro que finalmente cayó del lado madridista. Alfonso transformó una pena máxima cometida sobre su hermano Iván para dar la victoria a los blancos en un partido en el que no sólo ganó el fútbol y el espectáculo sino que, sobre todo, lo hizo la investigación contra la muerte súbita en los deportistas.