Crónica
12 de marzo de 2009
Laura Osorio
El Real Madrid ya conoce a su rival en los cuartos de final de la máxima competición europea. El Olympiacos griego será el equipo al que se enfrentarán los hombres de Plaza por un puesto en la próxima Final Four. Eso sí, los blancos no tendrán el factor cancha a favor al no lograr el primer puesto de su grupo. Y eso que el Madrid cumplió con el trámite de vencer a un Alba de Berlín que a punto estuvo de dar la sorpresa en Vistalegre. Una canasta de Raül López sobre la bocina dio la victoria a los blancos en esta última jornada del Top 16, si bien el Barça obtenía a su vez la victoria en Israel asegurándose ese deseado primer puesto. Axel Hervelle, con dieciocho puntos y veinte de valoración, confirmó su buen estado de forma siendo el mejor de su equipo.
El Real Madrid cerraba su andadura en el Top 16 de la Euroliga ante el último clasificado del Grupo F, el Alba de Berlín, equipo ya eliminado de la máxima competición europea pero que quería despedirse de la misma con una victoria en casa del conjunto más laureado de Europa. Los blancos buscaban en esta jornada ganar su partido para acceder a los cuartos de final como primeros de grupo –y así tener el factor cancha en la próxima eliminatoria-, pero para ello debían esperar también la derrota del Regal Barcelona en casa del Maccabi. Una carambola, por tanto, que llenó de transistores el Palacio de Vistalegre, pendientes en todo momento de lo que sucedía no sólo en la pista carabanchelera, sino también en la Mano de Elías.
Los jugadores, eso sí, aparcaron su curiosidad y se centraron en lo suyo. De nada valía que el Barça perdiera si ellos no superaban al cuadro alemán. Así, el Madrid arrancó enchufado de la mano de Hervelle, que con un mate tras un alley oop con Bullock lograba las primeras diferencias para los blancos (6-2). El jugador belga venía de ser el MVP de la ACB la pasada jornada, y por lo visto en el arranque, llegaba dispuesto y con la muñeca caliente a repetir actuación en Europa. Los nueve puntos de Hervelle fueron lo más significativo del primer cuarto, que terminó 17-14 a favor de los blancos.
El Alba de Berlín, sin embargo, ya había dado muestras de venir a por el partido en los primeros minutos, algo que ratificaron en el segundo periodo al lograr un parcial de 2-10 que puso a los alemanes cinco arriba en el marcador con una canasta de Sekulic (19-24). El ex madrididista, que ganó con los blancos una liga y una ULEB, fue recibido con aplausos por la afición de Vistalegre, que vio no obstante como el montenegrino firmaba unos muy buenos minutos anotando 13 puntos que le colocaban como máximo anotador de la primera mitad. Al descanso, el electrónico marcaba un igualado 40-40.
En el min. 23, un triple de Wright daba al Alba su máxima renta del partido (46-52, +6), El cuadro de Luka Pavicevic estaba entonado en ataque y dominaba el rebote, tanto ofensivo como defensivo. Pero el Madrid no le perdió la cara al choque y de nuevo Hervelle apareció para rebajar las diferencias. También Mumbrú ayudó lo suyo, con un lanzamiento de tres en respuesta a uno anterior de Jenkins. El encuentro, por tanto, se convirtió en un toma y daca por parte de ambos equipos. Todo se iba a decidir en el último acto, al que se llegó con 61-61 tras dos tiros libres convertidos por Louis Bullock.
El choque ganó en intensidad en los minutos finales. Nadie quería perder y el ritmo creció al igual que crecieron los nervios por parte de los dos equipos. En el Madrid, Plaza optaba por jugar con Raül, Sergio Llull y Louis Bullock en pista. El menorquín fue el autor de un triple que ponía a los suyos ocho arriba (71-63), aunque Jacobsen y Jenkins se encargaban de empatar e incluso remontar para los alemanes (73-80) a falta de dos minutos para la conclusión. El Madrid debía jugar con cabeza para llevarse la victoria, y la defensa se antojaba una de las claves. Los blancos apretaron y se pusieron a uno con dos triples seguidos de Raül López y Bullock (81-82). Quedaba la puntilla, y ésta no la puso otro que el genial base de Vic, que después de hacer una gran defensa en la acción de ataque del Alba, culminó la empresa con una canasta sobre la bocina que daba el triunfo a los blancos.