Noticia
31 de diciembre de 2008
Arancha Díaz
El 2009 está a punto de empezar. El Real Madrid despide el año realizando una sesión de trabajo en la que la principal y única ausencia fue la de Higuaín, que continúa recuperándose de la amigdalitis que padece. El resto de jugadores trabajaron con normalidad para preparar el partido de Liga ante el Villarreal de este domingo (17:00 horas, PPV). Este jueves, día de Año Nuevo, el conjunto blanco volverá al trabajo para continuar con la preparación del choque liguero.
Termina un gran año para el Real Madrid. El conjunto blanco cierra el 2008 con dos títulos más en su vitrina. La Liga, que llegó el pasado mes de mayo, y la Supercopa, lograda en agosto, han sido los dos grandes logros del Club en el año que termina. Además los dos títulos llegaron de una manera muy especial, el campeonato liguero se logró de forma aplastante, batiendo todos los récords posibles y demostrando una gran superioridad. La Supercopa fue distinta. En dos partidos el Real Madrid volvió a evidenciar que los valores de sacrificio, trabajo y compromiso son la clave de un gran equipo. Una espectacular remontada en el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, con dos jugadores menos, unió una vez más a afición y equipo. Un balance muy positivo para los madridistas que esperan repetir en 2009.
Y qué mejor manera de despedir el año que jugando al fútbol. El Real Madrid realizó su habitual sesión de entrenamiento en la Ciudad Deportiva media hora antes de lo habitual (10:30). Todos los futbolistas disponibles de la plantilla saltaron al césped a excepción de Gonzalo Higuaín, que continúa recuperándose de la amigdalistis que sufre. El delantero argentino, que acudió a Valdebebas, se ejercitó en el interior de las instalaciones aunque todavía es duda para el choque del próximo domingo ante el Villarreal (17:00 horas, PPV).
El resto de la plantilla trabajó con normalidad. Tras una suave carrera continua por todo el campo de entrenamiento, y los habituales ejercicios de estiramientos, llegó el momento del balón, y también de las risas. Por parejas, y con una pelota, Marcos Álvarez probó la precisión de toque de los jugadores. Primero uno, luego dos, luego tres… y luego desde el suelo. Raúl, Heinze, Gago… ninguno consiguió acertar a golpear el balón desde abajo. Después volvió la seriedad y Juande Ramos empezó a preparar el partido de Liga.